Ecosistema | Inversión | 16-Feb-22

«España es un ecosistema muy interesante para el futuro del food tech»

Conversamos con Yoni Glickman, CEO FoodSparks, fondo de capital semilla para startups agrifood Europeas fundado por PeakBridge y EIT Food.

Beatriz Romanos
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PeakBridge FoodSparks  es un fondo de capital semilla para startups agrifood Europeas fundado por el VC especializado en food tech PeakBridge y EIT Food. El fondo ofrece inversiones 500.000-800.000 euros, y su objetivo es incorporar entre 30 y 40 de startups a su portfolio. Hablamos con Yoni Glickman, su CEO para conocer los detalles de este vehículo de inversión especializado, y su impresión sobre el mercado food tech español.

Entrevista a Yoni Glickman, director general de PeakBridge FoodSparks  

¿Por qué un fondo como FoodSparks y por qué ahora?

Hay una gran cantidad de innovación en agrifood tech en este momento, las inversiones se están doblando. Los países promueven regulaciones e iniciativas que impulsan este mercado. Sin embargo, hemos detectado que muchos inversores entran ya en las fases avanzadas de las startups, pero todavía no hay fondos enfocados en early stage o seed. Hay un gap importante aquí. Y es lo que queremos cubrir, buscando los mejores emprendedores para financiarlos.

¿Por qué  Europa?

Grandes cantidades de dinero se han ido a EEUU, a pesar de que Europa tiene una increíble trayectoria en ciencia y en alimentación. De hecho, algunas de las mayores empresas de esta industria se encuentran aquí. Además, contamos con EIT Food que es el mayor ecosistema de innovación agroalimentaria del mundo, apoyado por el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (IET).

¿Cómo surge esta colaboración entre una entidad de la UE y un fondo Israelí?

PeakBridge ya formaba parte del ecosistema de EIT Food. Como único VC dentro del consorcio de EIT Food, manejamos el deal-flow de sus programas. Y en este tiempo hemos podido comprobar cómo hacen un gran trabajo con startups, universidades, en transferencia de tecnología y proyectos en fases muy tempranas. Pero faltaba esa parte de la financiación que es donde nosotros somos expertos y podemos apoyar. Y no solo con efectivo, también con mentoring, apoyo y acceso a la industria. De hecho, esa es una de nuestras características diferenciales, que el equipo detrás de FoodSparks lleva a sus espaldas décadas de trabajo en la industria, tanto en corporaciones como IFF -que es mi caso- como en medianas empresas, startups y aceleradoras o hubs de innovación especializados.

El español es un ecosistema muy interesante para el futuro del food tech, con producto, agricultura y un peso fuerte de pymes muy adecuado para colaboraciones

¿Cuáles son las categorías dentro del ámbito agrifood tech en las que FoodSparks está más interesado?

Creemos que hay unas áreas especialmente interesantes y en las que podemos ayudar a tener un impacto real. Tecnologías para desarrollar análogos de carne, alternativas al pescado plant-based, todo el mundo de los ingredientes, el packaging sostenible, sistemas upcycling que contribuyan a luchar contra el desperdicio alimentario y a crear nuevos ingredientes, la nutrición personalizada y soluciones de datos en la cadena de suministro. Nos interesa ver cómo podemos hacer el plant based y las alternativas cárnicas o de pescado más deliciosas y naturales, teniendo en cuenta nuestra herencia, nuestra cultura, y adaptarlo.

¿Dentro de estas categorías, que tipo de startup o proyecto buscáis?

Para nosotros es importante que tengan una clara capacidad para desarrollar propiedad intelectual. Además, algo que es común entre los inversores, el equipo. Entusiastas, con pasión y realmente comprometidos, independientemente de la edad.

El fondo se creó en 2021, y está previsto invertir en 30-40 startrups. ¿Qué proyectos han ganado vuestra confianza hasta la fecha?

Son Vanilla Vida, dedicada al cultivo de esta apreciada especia en entornos controlados, Orbisk, un sistema de registro de residuos automatizado mendiante imagen computerizada y AI orientada a reducir el food waste; Imagin Dairy, que desarrolla leche de cultivo celular y Mediterranean Food Lab, que aplica técnicas de fermentación para convertir comodities de bajo coste en ingredientes para alternativas cárnicas y otros productos.  

Buscamos tecnologías para análogos de carne, alternativas al pescado plant-based, ingredientes, packaging sostenible, sistemas upcycling, nutrición personalizada y soluciones de datos en la cadena de suministro

La industria food tech española tambiéne está explotando, especialmente en los últimos años. ¿Qué expectativas tenéis en nuestro mercado?

Conozco bien la industria de alimentación española de mi vida previa en IFF, y es un ecosistema muy interesante para el futuro del food tech, con una gran cantidad de productos de calidad y una tradición muy fuerte en agricultura.  Además,

Todavía tiene un peso muy fuerte de pymes, y esto significa que es un entorno muy adecuado para emprender colaboraciones. A veces es más fácil y ágil que con grandes corporaciones. Sobre todo, cuando estamos hablando de statups en fases iniciales.

¿Tiene FoodSparks perspectivas de invertir en startups españolas?

Ya tenemos algunos due diligences sobre la mesa, y seguramente haremos algunas buenas inversiones. Aunque todavía tenemos que entender un poco mejor el ecosistema y tener más acceso.  Por ejemplo, a universidades y centros de investigación, porque lo que sí nos ha impresionado mucho es la fortaleza académica y la capacidad de colaboración de las universidades con el sector privado. Queremos ayudar a que esto se pueda desarrollar más.

En Israel hemos comprobado que la industria food tech es fuente de creación de empleo y de impulso de la economía

También han surgido nuevos fondos especializados en food tech en España. ¿Hay sitio para todos?

FoodSparcks puede colaborar perfectamente con otros fondos. Cada uno tenemos diferentes filosofías o tesis de inversión, así que creo que habrá oportunidades para todos. Nosotros ya hemos visto esto en Israel, y lo que se ha producido es una colaboración muy grande. Por otra parte, creemos que podemos aportar un valor diferencial a las startups en las que invirtamos, no solo por la colaboración con EIT Food sino con otros partners muy poderosos como Puratos, Givaudan, Danone, o Bimbo. Podemos actuar como ese puente con las corporaciones.

El interés por la industria food tech no se limita ya solo al sector privado. Los gobiernos también están entrando en este campo, vía regulaciones o directamente mediante inversiones. ¿Cuál crees que es el papel que puede jugar la administración?

Si escuchamos las situaciones y análisis que estamos viendo con respecto al cambio climático, no hay forma de que no estén prestando atención a esto. Los retos, los objetivos de la ONU y de la UE…  Pero hace falta poner recursos. Cómo desarrollemos tecnologías para abordarlos desde la industria de la alimentación va a ser crítico. Y ahí es donde los gobiernos pueden entrar. Porque además, son fuentes de creación de empleo y de impulso de la economía. También lo hemos comprobado en Israel, donde food tech es un área clave y ha tenido una contribución increíble en la economía. Los gobiernos pueden apoyar participando en la I+D, ofreciendo subenciones, favoreciendo la creación de centros de invertigación, laboratorios… tienen un papel enorme que jugar.

¿Cómo ves FoodSparks dentro de 5 años?

Creo que contaremos con un portfolio de unas 40 startups, y que habremos tenido un éxito significativo, no solo económicamente, sino en tracción y en productos en el mercado. Productos que estén teniendo influencia en lo que ocurre en la industria y que serán realmente disruptivos. Si hacemos bien todo esto, entonces seguro que tendremos un ROI importante. Y a más largo plazo, me gustaría echar la vista atrás y poder decir, “fijaros cómo ha evolucionado todo. Hace 15 años esto no existía.”


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