Sostenibilidad | Startups | 1-Jul-15

Eatlimmo: la fórmula para mejorar los alimentos aprovechando la basura orgánica

Enrique González y Flavio Siller son los dos jóvenes emprendedores mexicanos que decidieron unir su experiencia y conocimientos como economista el primero y como ingeniero en biotecnología el…

Beatriz Romanos

Enrique González y Flavio Siller son los dos jóvenes emprendedores mexicanos que decidieron unir su experiencia y conocimientos como economista el primero y como ingeniero en biotecnología el segundo, para crear EatLimmo.

El germen de la idea procede precisamente de las experiencias previas de ambos. Enrique trabajó durante algún tiempo en la empresa de su padre que fabrica conservas para diabéticos. Allí se dio cuenta de que muchos de los alimentos procesados no son especialmente saludables. Flavio, tras su cursar su maestría en Arabia Saudí en el campo de los biocombustibles, comprobó que en el medio ambiente siempre hay materiales que se pueden aprovechar, incluidos los que consideramos deshechos.

Con ese background a las espaldas y el objetivo de crear su propio proyecto en mente, decidieron centrar sus esfuerzos en la idea de aprovechar los residuos orgánicos para crear un alimento sustitutivo saludable y asequible. En definitiva, aprovechar la basura orgánica para mejorar los alimentos.

[pull_quote_right]Mejoramos nutricionalmente el producto, sin incrementar el coste ni afectar al sabor o la textura[/pull_quote_right]“Casi el 50% de las cosechas que se producen terminan en la basura. Si a eso añadimos las pieles y las semillas, que son precisamente la parte más nutritiva del fruto, nos encontramos con una cantidad ingente de productos con grandes propiedades que se desperdician. Así que nos planteamos cómo podíamos reintegrar esos productos a la cadena alimenticia”, nos explicaba durante Hello Tommorrow el propio Enrique González.

El resultado de la investigación de Eatlimmo es el desarrollo de un proceso de transformación de las semillas y pieles de aguacate y mango (pendiente de patente) que las convierte en un ingrediente nutritivo, funcional y asequible.

Con aspecto similar a una harina de garbanzos, el producto resultante tiene unas características realmente interesantes, tanto para la industria de la alimentación como para los consumidores: permite sustituir el 50% de la grasa y el huevo en los productos procesados; reduce en torno a un 10% el coste de producción y aumenta el tiempo de duración de los productos en el lineal. “En definitiva, se trata de mejorar nutricionalmente los productos, sin incrementar el coste y sin afectar al sabor o la textura”, afirma González.

Eatlimmo ya ha realizado pruebas con éxito en productos de panadería y bollería. Actualmente también está investigando su uso en productos cárnicos, productos nutracéuticos o complementos alimenticios y, fuera ya del ámbito de la alimentación, en el campo de la cosmética.

En esta fase de piloto de un año de duración, cuentan ya como clientes con tres fabricantes de la zona de Monterrey, en México. De forma paralela, están trabajando con los departamentos de I+D de grandes compañías de alimentos procesados tanto en México como en otros países. “Nuestro objetivo en este momento es optimizar el proceso, definir bien las líneas de desarrollo y prepararnos para escalar”. Hasta la fecha, Eatlimmo se ha financiado con recursos propios, pero están preparando una ronda de financiación para finales de 2015 que les permita afrontar su siguiente fase de consolidación.

[pull_quote_right]Podremos estar en números verdes en dos años[/pull_quote_right]El modelo de negocio está basado en la venta del ingrediente a los fabricantes, y, por otra parte, licenciar la tecnología en regiones que Eatlimmo no tenga previsto cubrir directamente.  “El mercado potencial es inmenso, porque venimos a solucionar los problemas de empresas que llegan a mucha gente y que precisamente están trabajando en esa línea. Por eso creemos que podremos estar en números verdes en dos años.”

Efectivamente, ese mercado potencial al que se refiere González es enorme, por ejemplo, la industria de productos horneados mueve $143.000 millones, $21.000 millones las galletas, $25.600 los helados y $88.700 los precocinados congelados. Si dan con la receta adecuada, la oportunidad de negocio es innegable. Mientras trabajan en ello, os dejamos su receta de los quequitos, o magdalenas bajos en grasas, colesterol y calorías…


Damos fé de que estaban estupendos…


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